jueves, 25 de agosto de 2011

Reivindiquémonos



Yo nací en el 72 y crecí en los ochenta, como dice la canción de El Reno Renardo. Se ha mitificado mucho todo lo relacionado con esa época aunque no era para tanto.

Personalmente creo que los dibujos de entonces eran un mierdón de cuidado. Marco, Heidi, comando G y demás eran una puta mierda. Quien no se lo crea, que se ponga unos capítulos, a ver cuánto rato aguanta.

Los de esa generación nos deberíamos reivindicar con orgullo. Somos supervivientes de los niños estúpidos cantarines y los precursores de los perroflauta. Rosa León, María Jesús y su acordeón, Los parchis, Enrique y Ana… Auténticas torturas.


Como buenos supervivientes de ese bombardeo subnormalesco, deberíamos tener algo que nos identificara que no fueran las tristes camisetas de dibujos animados del Zara. Yo optaría por un peinado.

Viendo la moda escobilla de wáter propia de los dieciséis años o retrasados como Neymar, yo iría al negativo, usaría el peinado del payaso de los Simpson o en Keith Flint.
El peinado se integraría bien en nuestros melones, ya que se nos empieza a ver el cartón y se le podría llamar el peinado Mazinger Z, ya que recuerda a los alerones que tenía el robot en la cabeza.

No me digais que no mola.

El peinado Mazinger Z sería propio de la gente que se metió en hipotecas de llorar, son pobres, pero no suelen vivir en casa de sus padres como los peloescobilla de dieciséis años. Tenemos experiencia en la vida, no llevamos chándal del ejército y vendimos la variant hace muchos años.
Somos de antes de los perroflautas, de antes de crepúsculo y de antes de la anorexia. No acabaron con nosotros los poemas de Gloria Fuerte, las canciones de Torrebruno ni el noche de fiesta de vedettes como la Norma Duval. Seguimos vivos y nadie puede con nosotros.


Cuarentones en ciernes, reivindiquémonos.

lunes, 15 de agosto de 2011

Hola

Ha pasado tanto tiempo, que parece que nunca haya estado aquí.

A partir de aquí podría escribir el típico rollo de post que sirve para intentar volver a coger el hilo que la mayoría de gente nunca vuelve a coger, pero yo no voy escribir ese post.

Solo diré que quiero escribir un post a la semana, por los viejos tiempos, por lo bien que me lo he pasado escribiendo, porque cuando no escribo nada, me siento fofo, pansido y lacio.

Me he dejado muchas cosas que contar. Que me compré una casa, que me intentaron regatear incluso con las llaves en la mano, que me ascendieron otra vez, qu aprendí a hacer barbacoas mortales, que fui a una boda de un tipo de la SGAE con gente disfrazada de nazis, toreros y moros…

Pero lo pasado, pasado está. Vuelvo para bien o para mal. Esta vez será menos personal.

Pero será.

sábado, 8 de enero de 2011

El club de las esposas perfectas


El barrio en el que vivo ahora se divide en dos categorías, el de los abuelos tomadiezcentimos y los matrimonios rubiamechas.

Un vecino como este haría más divertido el barrio

El nombre es esclarecedor, pero si os lo explico un poco mas mejor. Esta casa pertenecía a una abuela centenaria, de esas que le dan diez céntimos a los nietos de cuarenta años cuando las van a ver. El barrio está petado de abuelos de los que te dicen bondieee (buenos días) o deuvusguaaar (en castellano viene a ser que dios te guarde, en según qué zonas se utiliza bastante). Son los abuelos forrados, de esos que preguntan cuánto vale algo y ya llevan contado en la mano lo que les respondas. Estos de aquí están en su mayoría forrados. El único que conozco tiene tres o cuatro naves industriales alquiladas que yo sepa.

Por otra parte están las rubiamechas con sus maridos. Las mujeres siempre van elegantes, pero informales y sus maridos llevan gafas. Todos sacan a pasear a su perro en algún momento del día, porque todos tienen perro y los domingos por la mañana todos van a comprar el pan en chándal.

El primer sábado que me desperté aquí me levanté para ver cómo estaba el patio, había llovido y quería ver si los desagües iban bien. Miré a mi alrededor y vi a varios tipos con batín de playboy haciendo lo mismo que yo en sus patios.

Es cuestión de tiempo que me borden la letra escarlata, pero me la pela, lo que nunca conseguiría es ser como ellos.

Seguiremos contando.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Ya estamos


Ya estamos. Después de negociar con inmobiliarias, con unos cuantos musulmanes, espero que de esos que se ponen dinamita en el chaleco y lidiar con un abuelo subnormal que quería clavarme, ya tenemos la casa.

Me consta que cuando me largué, los vecinos de arriba hicieron una fiesta, a partir de ahí podían hacer fiestas sin temor a que nadie llamara a la poli. Celebraron el tema haciendo una lluvia dorada a los de los pisos de abajo.

Esperé un tiempo prudencial en un piso gentileza de Mr. Celofán que según mi hijo se había ganado haciéndole un traje de saliva a una pervertida abuela octogenaria. Se estaba bien, aunque al estar esperando otra mudanza, dejamos todo encajado el mayor tiempo posible. El piso del castigador de ancianas parecía el almacén de Indiana Jones.

La abuela que según la leyenda le regaló un piso Mr. Celofán a a cambio de rellenarle la baticueva.

Teníamos pactada una fecha de firma con los vendedores setenta y cinco días después. El día de la firma, todo fue como la seda excepto en un detalle, que el abuelo no me quería dar las llaves. Agarró el cheque al vuelo y me decía que ya me avisaría cuando se largara. Yo le dije que por supuesto, pero que ya le decía yo cuando se largaba, al día siguiente por la mañana, tal y como se había pactado hacía dos meses.

Viendo el percal, la notaria que estaba buena aunque requetepreñada, se largo haciendo gala de su sabiduría. El abuelo insistió en que se quedaba en su casa, que se iría cuando considerara oportuno, yo le respondí que por supuesto, que siempre que considerara oportuno largarse antes de las cuatro y porque había una abuela de noventa y nueve años. La cosa se puso tensa y el abuelo se puso chulo, le dije que si seguía no entraba a la casa para ni para recoger sus pañales de incontinencia y al final se bajó del burro.

La cosa es que todo salió como se pactó y ya vivimos en la casa. En el siguiente capítulo os explicaré las peculiaridades del barrio, que hace que me recuerde a la película del club de las esposas perfectas.

domingo, 24 de octubre de 2010

Esperando

Sigo en el limbo del ciberespacio, en la vida real, donde la gente te habla en 3d sin gafas, estoy sin conexión y muy liado como para ir a navegar a cualquier sitio. El día 15 vuelvo, pero hasta entonces me podré conectar muy de vez en cuando.

Cuidaos mucho, volveré pronto.


jueves, 16 de septiembre de 2010

Estoy de mudanzas

Físicas, no virtuales. El próximo post desde mi casa.

Hasta dentro de nada.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Con los calzoncillos por fuera

Víctima de superhéroe cabreado.

Los superhéroes siempre han sido estereotipos de algo. Por ejemplo, los listos son delgados y los cafres están cachas.
Viendo a un superhéroe, podemos saber que coeficiente tiene. Vemos a Mr. Fantástico y su delgadez nos demuestra que es inteligente, vemos a la cosa que es tonta, cafre y está cachas. Los casos más bestias de inteligencia son cabezones a más no poder, como por ejemplo del jefe. El caso más claro de lo que contamos es el de Hulk, que en estado de reposo es muy listo y delgado, pero en cuanto se cabrea, se trempa, se pone verde y al ser el superhéroe más fuerte de todos, es también el más tonto. De hecho no sabe hablar demasiado bien, es como un Paquirrín verde.
Dando por hecho que los superhéroes son lo que aparentan ser, tenemos un caso especial, el más famoso de todos los superhéroes. Superman y Batman son desconocidos al lado del asombroso Spiderman. Cumple con el estereotipo de flaco listo, pero tiene algunas cualidades más que siempre se han pasado siempre por alto.

Solo hay que ver al eterno jovenzuelo sin una cana con voz de chavalito que se va a tirar serpentinas por los terrados abierto de patas.

Cojones, es evidente, Spiderman es gay.

El hombre de acero ejerciendo de escolta por mandato divino. Esta vez ni cruz ni pollas.

Cuando pelea siempre es como una madre para el villano. Les abronca, les dice lo que no deben hacer, los noquea y llama a la poli intentando no hacerles daño como una buena madre. Sus peleas son como la bronca entre una madre y un hijo. Rara vez se cabrea en serio, siempre es simpático y habla mucho. Cuando va por los tejados, cualquier excusa es buena para espatarrarse y el gesto de tirar las telarañas/serpentinas es claramente de pluma. Como toda buena madre intenta sacar unas pelillas para llegar a fin de mes, en su caso con las fotos. La gata negra siempre le ha tirado los tejos, pero nunca ha caído. Si se lo hubiera pedido el lagarto Connors, otro gallo hubiera cantado.
Casting de Robin para Batman 2.0, que los años no pasan en balde.

En su identidad pública también da el perfil, solo tiene un (algo más que) amigo, con el que ha vivido en varias ocasiones. Comparten una amiga tapadera Mari Jane, a la que le importa un carajo su condición sexual como a todas las actrices, esta se tira al que haga falta. En la universidad es el empollón al que todos zumban, por si quedara alguna duda, aún tengo que oír una versión de Spiderman que no tenga voz de chavalín.

Considero que ya ha llegado el momento de la liberación de los superhéroes. Me gustaría ver a Spiderman diciéndole a su tía que es más de butifarra que de almejas. Me encantaría ver a Batman y a Robin dándose un pico después de derrotar al Joker. Me gustaría ver a un superhéroe negro que no fuera un pandillero de joven y un superhéroe blanco actor porno luchando contra un Villano de ultraderecha que estuviera en el gobierno.

Que ya estamos en el siglo 21, cojones.