
En casa tiene una carpeta de recortes en los que hay varias fotos de Berlusconi en apariencia iguales, pero si se miran con la atención propia de un perturbado, llegamos a la acojonante conclusión de que el pelo de Berlusconi sube y baja dependiendo del día.
Si faltaba alguna prueba de que Berlusconi no es normal, aquí la tenemos. Procederemos a analizar las posibles causas de su desorden capilar, aviso de que no serán coherentes a los ojos de los no iniciados:



Berlusconi se ha hecho un cuerpo artificial configurable, algo así como los transformers pero en orgánico. En Houston, ciudad donde encierran a todos los médicos que valen la pena, le han creado una especie de cuerpo orgánico que se puede graduar según la ocasión. Existen algunos modos conocidos, el modo club de la comedia, que desafortunadamente se activa en grandes desastres como el del camping del terremoto, el modo martillo percutor, que se activa cuando hay que colgar un cuadro o cuando hay una cría de diecinueve a la que le guste el dinero, y el modo Gestapo, donde asocia todos los males del mundo con distintas etnias. Al ser un prototipo el modelo es muy feo y tiene pequeños desajustes como el del pelo. La idea del pelo graduable viene a ser como el de las muñecas para peinar que hacían furor en los ochenta.
Creo que no llegaremos a averiguarlo. Cuando estaba con Obama tirándole los tejos a su señora, me da que creó un poco de resquemor y no descarto un misil clavado en su ojete en breve.
Si alguien tiene más teorías que nos ilumine, por favor.
La más plausible para mí, es la del doble. Pero creo que ninguno de los dos es Berlusconi. Él está en su harén. Y con greñas.
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